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 ASMA

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El asma es una afección en la que se estrechan y se hinchan las vías respiratorias, lo cual produce mayor mucosidad. Esto podría dificultar la respiración y provocar tos, silbido al respirar y falta de aire

Cuando se presenta un ataque de asma, los músculos que rodean las vías respiratorias se tensionan y su revestimiento se inflama. Esto reduce la cantidad de aire que puede pasar por estas.

La mayoría de las personas con asma tienen ataques separados por períodos asintomáticos. Algunas personas tienen dificultad prolongada para respirar con episodios de aumento de la falta de aliento. Las sibilancias o una tos puede ser el síntoma principal.

Los ataques pueden durar de minutos a días. Se pueden volver peligrosos si se restringe el flujo de aire de manera importante.

El asma no tiene cura, pero sus síntomas pueden controlarse. Debido a que el asma cambia con el paso del tiempo, es importante que colabores con el médico para controlar tus signos y síntomas, y para ajustar el tratamiento según sea necesario.

Síntomas que incluyen:

  • Tos con o sin producción de esputo (flema)
  • Retracción o tiraje de la piel entre las costillas al respirar (Tiraje intercostal)
  • Dificultad para respirar que empeora con el ejercicio o la actividad
  • Sibilancias

Síntomas de una atención médica inmediata:

  • Labios y cara de color azulado
  • Disminución del nivel de lucidez mental, como somnolencia intensa o confusión, durante un ataque de asma
  • Dificultad respiratoria extrema
  • Pulso Rápido
  • Ansiedad intensa debido a la dificultad para respirar
  • Sudoración

Otros síntomas que pueden ocurrir:

  • Patrón de respiración anormal — en el cual la exhalación se demora más del doble que la inspiración
  • Paro respiratorio transitorio
  • Dolor torácico
  • Opresión en el pecho

Para algunas personas, los signos y síntomas del asma se exacerban en ciertas situaciones:

  • Asma provocada por el ejercicio, que puede empeorar con el aire frío y seco
  • Asma ocupacional, desencadenada por irritantes en el lugar de trabajo, como vapores químicos, gases o polvo
  • Asma alérgica, desencadenada por sustancias que se encuentran en el aire, como el polen, las esporas de moho, los residuos de cucarachas o las partículas de la piel y la saliva seca que pierden las mascotas (caspa de las mascotas)

Es importante consultar al médico si:

Si crees que tienes asma. Si tienes tos o silbido al respirar frecuente que dura más de algunos días o si tienes cualquier otro signo o síntoma de asma, ve a ver al médico. Tratar el asma antes de tiempo puede prevenir daño pulmonar a largo plazo y ayudar a evitar que la afección empeore con el paso del tiempo.

Para controlar el asma después del diagnóstico. Si sabes que tienes asma, colabora con tu médico para controlarla. Un buen control a largo plazo ayuda a que te sientas mejor en el día a día y puede prevenir ataques de asma que ponen en riesgo la vida.

Si empeoran los síntomas del asma. Comunícate con el médico de inmediato si te parece que los medicamentos no están aliviando los síntomas o si necesitas usar el inhalador de alivio rápido con mayor frecuencia. No intentes resolver el problema tomando más medicamentos sin antes consultar con el médico. El abuso de los medicamentos para el asma puede producir efectos secundarios y empeorar el asma.

Para revisar tu tratamiento. Con frecuencia, el asma cambia con el paso del tiempo. Reúnete con el médico regularmente para hablar sobre tus síntomas y hacer cualquier ajuste necesario al tratamiento.

Factores de riesgo

Se cree que varios factores aumentan las probabilidades de padecer asma. Algunos de ellos son los siguientes:

  • Tener un pariente consanguíneo (como padre o hermanos) con asma
  • Tener una afección alérgica, como dermatitis atópica o rinitis alérgica (fiebre del heno)
  • Tener sobrepeso
  • Ser fumador
  • Exposición al tabaquismo pasivo
  • Exposición a gases de escape o a otros tipos de contaminación
  • Exposición a desencadenantes en el ámbito laboral, como los productos químicos utilizados en las industrias de la agricultura, la peluquería y la fabricación

La prevención y el control a largo plazo son la clave para detener los ataques de asma antes de que se manifiesten. El tratamiento, generalmente, implica aprender a reconocer los desencadenantes, tomar medidas para evitarlos y controlar la respiración para garantizar que los medicamentos diarios para el asma mantengan los síntomas bajo control. En caso de un ataque de asma, es posible que necesites usar un inhalador de alivio rápido.

Hay alternativas para disminuir la frecuencia de los ataques de asma, además de evitar los factores desencadenantes te recomendamos  terapias respiratorias, estos ejercicios pueden reducir la cantidad de medicamento que necesitas para mantener los síntomas del asma bajo control y esto te va a ayudar a tener una calidad de vida mejor.

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